¿Y tú a que
juegas?
Yo juego a la bici, soy ciclista. Mucha gente me lo pregunta, cuando un sábado a las 12 de la noche tienes que marcharte para casa mientras toda la
gente se va de fiesta y te preguntan: ¿Por qué te vas? Mañana entreno, mañana corro... ¿Y TU A QUE JUEGAS? Yo juego a la bici, soy ciclista. Las respuestas se
ven en la cara del que pregunta, muchos expresan admiración, otros se quedan paralizados, otros se ríen. ¿La bicicleta es ese cacharro que todo el mundo ha usado alguna vez?, ¿por el que tienes
predilección cuando eres pequeño/a?, ¿es ese deporte tan duro y extenuante que te hace perder la consciencia y es capaz de ponerte el corazón a 220 pulsaciones?, ¿capaz de hacerte
vomitar sangre?.
Un deporte tan duro, como desesperante, en el que hay que ser paciente y tener sangre fria, además de tener cabeza, no solo son piernas, donde la cabeza hace falta no solo para aguantar el casco
sino para hacerte ver como cortar en una curva para que te lleve al triunfo.
Un deporte que es un estilo de vida, una forma de vida, donde cada entrenamiento es una superación personal, donde cada día que montas cargas el saco con una anécdota nueva. Un deporte
donde hay que echarle mucho valor, donde hay que ser de otra casta, para ser ciclista no vale cualquiera. No todo el mundo se levanta un domingo a las 8 de la mañana para ir a una carrera a
400 km de su casa, llegas a la parrilla de salida y se te rompe la cadena.
Un deporte tan duro, que las caídas, las clavículas rotas y las rozaduras son parte de nuestro oficio, son el pan nuestro de cada día, es el amor por el deporte y por la bici. Es ese
deporte que hace emocionar a cualquiera, cuando te haces daño, cuando en otros deportes una simple sobrecarga es 1 mes de baja y en el ciclismo corres hasta con una luxación de hombro, cuando la
gente te grita por que das espectáculo, cuando te caes y te vuelves a levantar, cuando cada día que montas en bici más orgulloso te sientes, la bicicleta te lo ha dado todo, te ha hecho
ver los problemas y solucionarlos de otra manera. Eres ciclista. Te da igual el reconocimiento, la prensa, las medallas y el dinero, tu solo quieres caminos, monte, barro, un par de amigos y
nuestras bicicletas.
Hay que ser muy valiente y tener mucha técnica para bajar a 70 km/h. por una pendiente llena de raíces y granizando, dejando de lado que solo te separan de suelo 2 ruedas de 26
pulgadas. Por todo eso, aquel que osa a montarse en una bicicleta, ya sea amateur, o sea un dominguero o sea profesional, merece mi admiración y la de todos, porque cuando montas en bici y subes
una cuesta ya te dan ganas de ir para casa, porque ya piensas "esto no es para mí " "yo para eso no valgo" ...pero ahí se ve quien vale y quien no, quien tira la toalla y se va para casa al sofá
o quien aguanta, sufre y sigue aunque tu pulsómetro diga “para”, tú sigues... ¿porque? Porque eres ciclista, porque lo serás hasta la muerte, porque eres un deportista de los pies a la cabeza,
porque eres un sufridor nato y te mereces un "olé" porque tienes “COJONES”